Entrevista con Duna Rolando: Un paseo por la memoria

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Duna

Una tarde soleada de verano joven y fresca, casi primaveral.

Voy caminando por la orilla del Spree y disfruto de los juegos de luz en el agua, y de la familiar efervescencia y vitalidad del Maybachufer, habituales en un día de mercado turco. Estoy a 5 minutos de la casa de Duna Rolando, pintora argentina y cantante de tango residente en Berlin. La conocí en el Fieber Festival 2015 y hoy tenemos una cita para hacer una entrevista. Estoy emocionada.

La aparición de Duna y su marido Gabriel Battaglia en el Festival con un breve concierto de tango argentino había encendido el escenario de emociones, imaginación y sensibilidad, y la oportunidad de conversar frente a frente con esta admirable artista argentina con tantos años de experiencia de trabajo en Alemania, me parece un honor y placer excepcionales.

En la puerta me recibe Duna, sonriente y cálida, y me invita a pasar a un agradable piso de antiguo en Kreuzberg. Nos acomodamos en un rincón de sofás bajo la menguante, pero aún cálida luz de la tarde. Desde las paredes  asoman y respiran caras vivas pintadas por Duna, varias ilustraciones infantiles. También un lienzo que se abre como ventana al horizonte del Río de la Plata.

Comenzamos la entrevista:

G: ¿Bueno, Duna, cuéntame cómo llegaste al festival?

D: Me había enterado del festival el año pasado a través de un par de chicas que habían participado,  pero ya cuando había sucedido. Este año una de ellas me preguntó: “Vas a participar en el Fieber?” – Y yo digo: “Con gusto! Con quien tengo que hablar?”. Como soy yo, a los tres segundos le estaba escribiendo un mensaje privado a María Luisa.

Creí entender que te podías presentar máximo en una disciplina, así que presenté la pintura, sobre todo porque era un festival de mujeres y cuando canto, canto con mi marido, pero luego me enteré de que podía, y decidí presentar las dos. Pensé: “A lo mejor entro, a lo mejor no”. Y entré.

D: ¿Cuál fue tu primera impresión del festival desde fuera?

D: ¿La primera vez? Había visto sólo fotos, no había ido a ninguna actuación…Me pareció muy estimulante. Me parece maravillosa la idea de que se junten mujeres latinas. Armar un festival para mujeres latinas, sabiendo por la experiencia, primero, el poco espacio que tiene la mujer en el arte, la prioridad de los hombres, y segundo, que la condición de ser latina, de no ser alemana, ya te pone un rótulo. Ahora te cuento una anécdota al respecto… Pues ya que ponen  el rótulo, aprovechar ese rótulo.  Hay una frase muy linda que dice: “Lo que no puedes ocultar, hazlo obvio”. Entonces exacerbar eso, tirar del carro: bueno, somos mujeres, mujeres latinas, y hacemos esto.

G: Convertirlo en una fuerza…

D: Exacto. No en un manco, no en un “bueno claro, en Alemania, porque soy mujer, soy latina, tengo menos espacio”.  No, ¡para adelante! Me dieron ganas de haber estado, de haber participado de alguna manera, aunque fuera sólo de espectadora.

Y  lo que te quería contar…Vine a Alemania en el noventa, y en aquella época  vivía en Aachen. Allí había dos museos importantes de arte moderno. Contacto con el director uno de ellos, y se viene a mi casa a ver mi trabajo. Lo primero que hizo el tipo fue preguntarme: “Bueno, y ¿qué tiene su trabajo de arte latinoamericano?” …

Duna muestra una cara de asombro,incredulidad y falta de respuesta. Me río.

D: ¿No? Como una necesitad de la estampilla, de la etiqueta. Ah bueno, si ésta viene de Argentina, tiene que hacer arte latinoamericano, y si no se puede encajar por la estética, por el concepto, por lo que sea el arte latinoamericano, ya es un híbrido, porque ya no es arte europeo…

G: Y pierde de interés…

D: Y pierde de interés, exactamente.

Entonces volviendo a lo del principio, ya que nos etiquetan, aprovechemos la etiqueta, y mostremos que no estamos con el gorro de colla, y la quena, sino que las expresiones artísticas latinoamericanas son más amplias. Por supuesto influenciadas por las raíces, porque nadie está exento de su historia. Por suerte.

G:  ¿Cómo es para ti sentir esta búsqueda del exotismo por parte de los demás?

D: Es ambiguo. Por un lado te sentís un papagayo, y por otro, te sentís interesante porque sos exótica. Con los años trato de aprovechar esa atracción de papagayo para hacer lo mío.

Mientras no implique una minusvalía, es digerible, digamos. De lo que sí te das cuenta con los años, es que nunca vas a formar parte del medio como si fueras alemana, porque no lo sos, porque no lo sos por tu contenido, por tu estética, y por tu historia tampoco. Y te va a acompañar hasta que te mueras.

G: Vaya, con esto creo que me respondes a otra pregunta que quería hacerte. ¿Alguna vez se deja de ser inmigrante?

D: No. Y con el agravante de que ya no sos ni de aquí ni de allá.

Cuando voy con mi marido por la calle (en Argentina), mi marido tiene más cara de autóctono, de allá. Yo puedo ser italiana, puedo ser española… Y por alguna razón, no sé… por mi forma de vestir, por mi forma de moverme, mientras no abra la boca, o incluso abriendo la boca, le preguntan a mi marido: ” Ché, esta gringa?”. Y yo lo miro y digo : ¿¿Gringa de dónde??” (responde Duna al atrevido imaginado con énfasis y provocación). Y me da una rabia…Pero es así. Ya no soy ni de aquí, porque de aquí no soy, ni de allá…Hay que aprender a vivir con esa…”apatriead”…no sé cómo llamarlo. También lo cierto es que la Argentina que llevo dentro de mí, es la Argentina de mi infancia, de mi juventud,  y no la de ahora. Llevo más años aquí que allá. Es difícil.

G: Me viene ahora a la mente la canción que me enviaste, “Como dos extraños”. Hay algo de eso cuando uno vuelve a casa? Como en un encuentro muy añorado en el que uno de repente se da contra una extrañeza, contra la pared?

D:  Claro, claro…absolutamente. Porque todas las experiencias vividas son intransferibles. Porque tú se las podés contar pero están tan fuera de lugar y de tiempo, que el otro te escucha interesado, no es que no tenga interés, pero no ancla…Nada de lo que le pasó a uno le pasó al otro. A no ser que haya vivido también en el extranjero, ¿no? Entonces, excepto con algunas personas, muchas veces prefiero guardarme comentarios. Comentarios que tienen que ver con lo social, con lo político…

G: Perdona, esta autocensura se manifiesta más aquí o allí?

D: Allí creo que me cuido más de lo que digo…No sé, creo que hay comprensión e incomprensión de diferentes tipos en ambos sitios.

Allá porque no puedo transferir lo que viví acá, y porque mi cabeza cambió bastante en todos estos años.  Gracias a Dios, porque si no, la vida se me hubiera pasado por delante. Y aquí, porque tengo otra constitución humana. Por ejemplo, soy mucho más emocional que los europeos del norte. Entonces me enfervorizo, y grito, y me río a carcajadas…Y la gente te mira…A veces es simpático, a veces está fuera de lugar. Como que en ambos sitios hay las dos caras, ¿no?.. Qué sé yo..complejísimo.

A parte supongo que dependerá de cada uno también, de cómo se fue adaptando cada uno a la nueva realidad..qué cosas asimilaste y qué cosas no, y qué cosas no querés asimilar en tu vida. Lo que sí es verdad, es que el alemán, generalmente, tolera la crítica…Con los amigos o la gente cercana de aquí yo hablo libremente, sin ofender obviamente…

G: ¿Hay mayor escucha?

D:  No sé si es profunda, pero al menos, tolerante. Ésa es la palabra. En Argentina no hay tolerancia. Si no opinas en la misma dirección que el otro, te descalifican, te insultan, en base de lo político, de lo que sea, ¿no?…

G: Y Duna, en este sentido, ¿qué experiencia existencial te ha aportado estar aquí en Europa tantos años para llegar a tener esta mirada externa?

D: Mucha apertura…relativizar todo. Después volver a un lugar conocido u otro, pero la confrontación siempre te lleva a la reflexión y el cuestionamiento de lo propio, para quedarte donde estabas, o para salir de ese lugar, para tener otra visión. Y eso es maravilloso, creo, porque el que está siempre en el mismo carrusel, tiene pocas oportunidades de que te den así (en la cara): a ver, ¿esto está bien? ¿sí?, ¿no?..ah, mira, mira cómo vive el otro…¿me interesa, no me interesa?…¿de qué me gustaría apropiarme para sentirme mejor, para llevar una vida mejor?

Hay dos cosas maravillosas que yo aprendí en esta sociedad, que son la constancia y la perseverancia, por ejemplo. En los momentos que no las tuve, pague unos precios bastante altos. Pero esta gente tiene una voluntad férrea y constancia.

Mira, 17 años atrás cuando estaba viviendo en Friedrichshain, fue el momento en el que salí del mundo del arte y empecé a dedicarme a la ilustración. Yo acababa de tener de tener a dos hijas y estaba muy cansada de esta cuestión de las relaciones públicas con los galeristas, con los curadores, con los directores de museos, porque no tenía fuerza y estaba enfocada en la familia. Además dije, yo quiero hacer algo útil.

Así que en el ’98, empecé a hacer dibujos para chicos, y estuve dos años encerrada en casa dibujando y pintando, tratando de desarrollar un camino para después poder mostrarlo. Era un momento para recogerse. Y claro, pero dos años, parece fácil decirlo a la distancia, pero me estaba cuestionando lo que estaba haciendo…está bien, está mal…

G: No tenías un referente externo claro..

D: Y tampoco tenía una salida para eso… Pero recuerdo que en ese momento me dije: Duna, tenés que seguir, tenés que seguir como hace esta gente. Si largás ahora, al año y medio, no aprovechaba este envión. Porque si llegaba hasta el final y no funcionaba, era el momento de replantearse, pero no en el medio. Eso era típico mío antes…Impulsos, cambio de dirección…

Y esa fue una gran lección…De hecho, a fines del 2000 empecé a trabajar en una productora de cine infantil pintando “backgrounds”,  y estuve 10 años trabajando intensivísimamente en eso.

Como todo en la vida, por un lado coseché:  gané éxito, reconocimiento, participé en proyectos de mucho reconocimiento público, que son las películas que siguen viendo los chicos chiquititos hoy: “Der kleine Eisbär”, “Laura Stern”…las películas alemanas para chicos chiquititos producidas aquí. Pero por otro lado, perdí el tren del arte, y entonces en el 2010 cuando ya no podía pintar un “background” ni en sueños, estaba agotada. Dije, bueno y ahora, ¿qué? Tenía 46 años y, ¿qué hago?. Lo pasé muy mal, estuve un año sin rumbo. No tenía taller ni nada…Empecé a encontrar placer en volver a pintar. Entonces comencé con cosas sin demasiado concepto o contenido. El tema era hacer para ir encontrando. Y después como suele suceder- del cielo no viene nada, solamente del trabajo- se fue desarrollando hasta que encontré un camino en el que me identifico ahora completamente. Paralelamente empecé a cantar, en el 2008. Y bueno, acá estamos.

G: Bueno, después de haberse permitido estar perdida para volverte a encontrar, dices haber encontrado de nuevo un hilo conductor? ¿Tiene que ver con el tango, con esa la ruptura, con la exploración de lo nostálgico?

D: Sí, absolutamente. Hay una palabra en alemán que es maravillosa para esto: “Sehnsucht”. La traducción en español es aproximada, es “añoranza”.

_Miguel_Bareilles_, óleo sobre lienzo, 90x90cm-2014 Miguel Bareilles, óleo sobre lienzo, 2014

G: ¿Qué te inspira esta palabra?

D: Tengo una imagen:  yo creo en los campos energéticos, en los chacras. Y es como si alguien me cogiera la energía de la boca del estómago y me tirara, y me llevara (Duna hace un gesto enérgico con la mano de tirar hacia delante y perder el equilibrio y el aliento). Hacia el pasado, hacia lo que no pudo ser más, hacia la infancia, hacia mis seres queridos que no están más- porque la mayoría de mi familia se murió… Es difícil de traducir en más palabras. Es como un tironeo visceral hacia una época, hacia un tiempo, hacia lo que no fue, hacia los seres queridos que ya no están. Eso..Y añoranza por  lo que no será nunca.

G: Escuchándote ahora, me vienen imágenes de textos de tango a la mente..

D: Sí, por eso exactamente me gusta cantar tango también. El tango me vincula con mi papá, que falleció cuando estaba embarazada de mi hija mayor, que ahora va a cumplir 20. Mi papá era un fanático del tango, bailaba tango. Me acuerdo que en las fiestas familiares de mis tías hacían asados y música muy fuerte, era una situación muy alegre, muy festiva. Entonces los viejos se ponían a bailar tango y yo, me subía a los pies de papá y él me llevaba, bailaba sobre sus pies.

Y pasó algo clavé también…Cuando me separé del padre de mis hijas en el 2001, él era mi único vínculo directo con Argentina. Entonces me quedé sin mi grupo de amigos y sin ancla a esa cosa argentina. Para empezar una nueva vida empecé a tomar clases de baile de tango, para conocer a gente, para relacionarme…y empecé a tomar clases de canto, porque yo no cantaba en público antes. El tango era ese puente que había perdido por la separación. Y cuando empecé a entrar en eso, descubrí un mundo increíble de poesía, que tiene que ver con esa añoranza, con la nostalgia. Aunque no todos son así, un 80% de las piezas tienen que ver con eso…con la mujer que se fue, con el país que está lejos, con el exilio, con la pobreza que nunca se termina, siempre se trata de lo que falta.

G: ¿Qué te aporta la exploración del “Sehnsucht” en el tango, en la pintura?

D: Es una proyección de ese sentir tan fuerte que tengo, es como poner pedacitos de mi sentir afuera, en un canto, en una imagen. Es como si me aliviara. Transfiero eso a un objeto, un sonido, una música. Mientras lo hago, me conecto con eso.

Por ejemplo, tengo una serie de retratos y una serie de álbum de familia, que preparé para una exposición individual el año pasado. Mientras pintaba a cada uno de ellos, estaba con ellos. A mi papá lo pinté varias veces. Y cuando lo pintaba me ponía música que él escuchaba, o música que escuchaba yo mientras estaba con mi papá. O pintar a mis tías, que eran mis tías adoradas…Yo pasaba todos los veranos con ellas. Me transportaba, revivía épocas lindas con ellas, o me acordaba de otras situaciones. Tener un espacio íntimo con esa gente.

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San Clemente del Tuyú (1969)II, óleo sobre lienzo, 2014

Mucha gente me dice que es hiperrealista lo que yo pinto…No lo es, yo dejo muchas cosas en boceto, semi-terminadas. Lo que me interesa es que sea ella, y que la expresión sea de ella (Duna señala el retrato de una mujer que tiene en la mano).

Lo que hago es citar primero a la persona en mi atelier, le hago alrededor de 150 fotos y luego elijo aquella que expresa lo que yo siento de esa persona, lo que yo proyecto sobre esa persona: porque la conozco y suelo tener segundas y terceras lecturas sobre su persona. Tengo un sentir para con esa persona y busco una foto que me lo devuelva. La “Sehnsucht”, la añoranza, la melancolía, el sentir silencioso. Es difícil de ponerlo en palabras, si no, escribiría, creo.

G: Me parece interesante que seas tan fiel a esa idea, a esa búsqueda.

D: Si no, no vale la pena. Yo tengo la sensación de que ya no quiero ni puedo ser desleal a mí misma, aunque me muera de hambre. De hecho, hay épocas muy difíciles. Me marchito como una planta seca cuando no soy leal a mí misma. Es lo que me pasaba en el estudio de animación. A eso lo llamo “vender el alma al diablo”. En ese momento me vino de perlas como madre “soltera”, podía mantener a mis hijas. Pero todo tiene un precio en esta vida. Solo podía hacer eso…me venía a casa, iba a recoger mis hijas del colegio, a comprar, a cocinar, a lavar la ropa… El único momento en el que podía pintar algo para mí era en verano cuando ellas se iban un mes y medio a España para ver al papá. Estaba bien. Pintaba…pintaba unos horizontes, que también tenían que ver con la añoranza. Eran unos horizontes del Río de la Plata.

ohne titel öl auf leinwand 90 x 90 cm 2005

Río de la Plata
óleo sobre lienzo
2005

Pero la consecuencia me la dio la edad, te la da la vida que pasa por encima tantas veces. Ser consecuente y leal es importante para mí porque ya no habré perdido el tiempo, no habré desperdiciado lo que tengo para decir o para dar. Que el medio lo reciba, es otro tema. Pero yo habré sido hasta el fondo, feliz.

G: Y, volviendo a tu otro campo de trabajo, ¿de dónde viene ese interés global por el tango hoy en día?

D: Realmente hay mucho interés, hay muchas milongas.

Estamos haciendo una obra de tango-teatro y el director dijo algo que me llamo mucho la atención. Y es que el alemán asocia el baile con la alegría y el tango es una de las pocas formas de baile en las que se puede vivir la tristeza, la melancolía. Eso me aclaró el interés de toda esta gente: poder manifestarse corporalmente con un sentimiento que no sea alegre.

G: Es una forma de vivir esta melancolía, pero no en la soledad, sino con otros.

D: Claro, en contacto con otra gente, y de vivirla “überhaupt” como dicen ellos. Con el cuerpo. Aquí la gente no tiene una cultura corporal muy cultivada. Es muy racional. Y esto me hace entender el gran interés en Alemania.

Por eso estoy entusiasmada con esta obra de teatro, se llama “Man nennt mich tango”. Fue idea de mi marido, que se la propuso al director que organiza el festival de tango “Tangonale” en la ufaFabrik. Es como un show que te lleva por la historia del tango con tres elementos: música, canto y actuación. Es un show para el público alemán. Las traducciones son muy buenas. Hay mucha gente que no entiende el castellano, y menos el lunfardo, entonces un público alemán al que le guste el tango, tiene el plus de este contenido poético en alemán. La vamos a presentar oficialmente en la Tangonale en julio. La idea es presentarla en ciudades chiquititas alrededor de Berlín para transmitir eso.

©Zoë von Lengerke

 

G: ¿Cuál es el atractivo de llevar la obra a la provincia?

D: Primero, que la gente que vive a una-dos horas de Berlín, tiene muy poca oferta cultural y, por lo tanto, cuando va a ver algo, tiene mucho interés. La gente de Berlín está saturada de ofertas, está como anestesiada. La gente de las afueras está ávida de que los alimenten, tiene otra predisposición. Entonces si el otro está receptivo, vos sentís que lo que estás dando, llega. ¿Qué más quiero que con mi sentir, hacer sentir a alguien? Por eso canto. Esto me da la posibilidad de llegar más cerca y a otra gente.

G: ¿Cómo escoges las canciones que cantas?

D: Sólo canto los tangos que me conmueven. Es la poesía que no puedo escribir pero que me hubiera gustado escribir. Después elijo algunos tangos de mi infancia. Es una selección personal…

Como último, volvemos a hablar sobre el Fieber Festival, Duna sonríe recorriendo algunos recuerdos…

D: Cuando volvíamos el día del concierto, yo volvía extasiada. El feedback que recibimos en el escenario fue fantástico, una ola de entusiasmo. Supongo que fue la combinatoria de que los latinos somos más expresivos…Tuve la sensación por un ratito de cómo se siente una estrella de rock en un escenario de 5000 personas, a pequeña escala. ¡Qué maravilla! Muy agradecida de haber podido participar.

Seguimos recordando y comentando unos momentos. Nuestra entrevista se acerca a su final. Yo sigo queriendo asomarme una vez más y mirar y ver el mundo con los ojos de esta cautivadora mujer. Le propongo un juego que tenía en mente.

G: Me gustaría hacer un juego de asociaciones contigo, Duna. Mientras venía por el camino yo misma hice un juego de asociaciones, una lista espontánea de palabras, que me gustaría leerte de una en una. El juego consiste en que me digas la primera imagen o palabra que te venga a la mente al escuchar la mía.

D: Vale, a ver.

G: Comenzamos:

G: Encuentro.    –             D: Cercanía.

G: Mar            –                 D: Añoranza

G: Casa           –                 D: Relajación

G: Horizonte           –      D: Futuro

G: Ahora            –              D: Placidez

G: Aquí              –           D: Presencia

G: Beso            –           D:  Ternura

G: Pasos               –          D: Avance

G: Fragmentos         –          D: Pasado

G: Ausencia            –          D:  Madre

G: Mujer               –          D: Fuerza

G: Mirada          –           D: Intento

G: Ventana           –          D: Inhalación, oxigenación, energía vital

G: Azul                –            D: Profundo

G: Frontera           –          D: Alambre de púas

G: Memoria          –          D: Mentira

(Lluvia  de risas  entre las dos)

G: Lejos                –           D:  Hielo

G: Paisaje             –            D: Sol

G: Cuadro            –           D: Retrato

G: Yo                   –             D:  Duna

G: Duna               –            D: Ganas de vivir

G: Tango               –          D: Sehnsucht.

Una pausa. Nos miramos. Nos sonreímos.

G: Muchas gracias.

D: A ti.

 

©Camila_Berrio6

 

Me despido de Duna, agradecida, y apuntando en mi mente sus próximas actuaciones. Por el camino a casa en mí resuenan partes de nuestra conversación, imágenes pintadas y letras de tangos.

En el marco de mi bicicleta se ha sentado una pequeña nostalgia y el viento nocturno le revuela el pelo suelto. De vez en cuando se gira y me mira: uno de sus ojos es un mar hondo y oscuro de tristeza, y el otro, el cielo dulce de la más desbordante emoción y felicidad.

Un poco como en el tango. Un poco como cuando conversaba con Duna. Un poco como  cuando se ve el alma de alguien.

Para ver y escuchar a Duna en persona, “Tangos en la Gloria” en el Café Gloria una vez al mes, y el maravilloso espectáculo “Man nennt mich Tango”, ya recién estrenado en la Tangonale, que viajará para acercar el tango al público de Berlin y la zona de Brandemburgo. No se lo pierdan.

Para descubrir más, su página web:   www.dun-artwork.de

 

Por Gergana Karaboycheva

 

Fotografías de Duna, cortesía de Camila Berrio y Zoë von Lengerke.

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